Contadores individuales de agua en la comunidades de propietarios

Un gran número de Estatutos de las Comunidades de Propietarios se enfrenta a ese problema, ya que contienen referencias específicas a la posibilidad de instalación de los mismos; pero nunca se ha discutido acerca de ello ni se ha votado en ninguna Junta, ahí es donde surge el problema.

Las viviendas de nueva construcción, por normativa, están obligadas a la instalación de dichos contadores individuales;  por lo que únicamente se enfrentarán a esta problemática las  Comunidades más antiguas.

En el caso que en el orden del día de alguna Junta sea solicitado tratar el asunto, en aplicación de lo dispuesto en la Ley de Propiedad Horizontal (LPH) sería necesario para adoptar el acuerdo en primera convocatoria, que votase a favor la mayoría simple de los propietarios que representen, a su vez, la mayoría de las cuotas comunitarias. Si la Junta se celebrase en segunda convocatoria, sería necesaria la mayoría de votos de los propietarios presentes que representen la mayoría de las cuotas presentes en la Junta.

La votación se calculará conforme a la cuota que efectivamente tenga cada comunero, es decir, cada voto vale el porcentaje que posea su piso en el total del edificio.

En caso de no adopción del acuerdo los vecinos que no estén conformes con la decisión adoptada pueden solicitar su aprobación vía judicial en el término de un mes contado desde la celebración de la Junta. En este caso, la competencia la tendría el Juez de Primera Instancia del domicilio de la Comunidad, el cual decidirá acerca de la colocación o no de los contadores individuales. Esta circunstancia es de resultado imprevisible para la Comunidad y la decisión que se adopte vinculará a todos los vecinos.

Para la decisión judicial hay que tener en cuenta distintos factores; entre ellos y de suma importancia, es la posibilidad real de instalar los contadores, es decir, si hay lugar físico y hábil  para llevar a cabo su colocación.  La LPH y la legislación posterior en esta materia parece que se inclina hacia la posibilidad de facilitar la incorporación de éstas innovaciones, pues la circunstancia de repartir gastos de forma común es restrictiva en la ley y sólo se permite de aquellos casos que, por su naturaleza no se puedan individualizar, como por ejemplo un servicio de portería, o de seguridad.

El gasto de agua es perfectamente individualizable lo que conllevaría a que cada propietario abonase la cantidad efectivamente consumida en el inmueble de su propiedad y no una cuota alícuota o proporcional, según los casos, de lo consumido por toda la comunidad. Esta solución se antoja la mas “justa” de todas. En algunas ocasiones esta medida choca con la voluntad de los propietarios, pues aunque cada uno vendrá obligado al pago únicamente de lo consumido, la realidad indica que el gasto de la instalación junto con el mantenimiento mensual del mismo, supera lo que se venía abonando por el conjunto de la Comunidad, por lo que dicha solución no deja de ser más cara que la de mantener un único contador de agua. Este problema se agrava si nos encontramos ante el caso de viviendas de temporada donde la mayor parte del año únicamente se abona mantenimiento por un solo contador de agua siendo el consumo casi nulo.

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