El caso de impago en la hipoteca

Desgraciadamente en la época actual todos los días nos encontramos tanto en la prensa como en los juzgados casos en los que una familia es desahuciada por no poder hacer frente al pago de las mensualidades de la hipoteca.

Trataremos de explicar qué pasos va a seguir la entidad bancaria y qué podemos hacer en caso de no poder atender el pago, si bien para este supuesto sólo existe una respuesta satisfactoria y es que tarde o temprano nuestra obligación es devolver al banco el dinero prestado con sus intereses y gastos adicionales que se hubiesen producido.

Para los no iniciados en el mundo del Derecho ni en la práctica bancaria una “hipoteca” no es mas que un préstamo (en algunos casos créditos, aunque para la mejor comprensión en este artículo lo utilizaremos como sinónimos aunque exactamente no lo sean) que se garantiza con un bien inmueble, la vivienda que adquirimos.

Hay dos tipos de garantías tanto la real (inmueble) como la personal (firmante y avalistas). El ejecutante podrá optar por exigir cualquiera de ellas y, en caso de no poder cobrar el total de la deuda, puede incluso ejecutar las dos.

En el caso de impago el banco nos remitirá innumerables comunicaciones avisando de tal circunstancia, en este caso aunque no se quieran recoger las comunicaciones, pues de sobra sabemos de donde proceden y porqué, lo mejor será hablar con la entidad prestataria intentar “ganar tiempo” y buscar una refinanciación con otra entidad bancaria o entidad de reconocido prestigio, teniendo cuidado de no firmar unas nuevas condiciones excesivamente gravosas a la hora de refinanciar, pues sería atrasar el resultado en el tiempo aumentando desmesuradamente la deuda. La posibilidad de declararse en concurso de acreedores la veremos mas específicamente en un artículo posterior.

Una vez iniciado el procedimiento judicial de ejecución hipotecaria hay que tener en cuenta que la ley permite abonar, para los casos de vivienda habitual, la cantidad atrasada mas los gastos judiciales y rehabilitar el mismo préstamo en las mismas condiciones que anteriormente. Hay que tener en cuenta que en estos casos el colapso judicial que existe por desgracia en muchos de los juzgados españoles beneficiaría al deudor concediéndole un poco mas de tiempo.

Si el procedimiento judicial (puede ser también por medio de notario) llega a la fase de subasta judicial hay que tener en cuenta que la subasta puede suspenderse, por medio del pago, en cualquier momento anterior a la misma.

 Una vez tasado el inmueble se procederá a la subasta judicial y en caso de no existir ofertas por el inmueble la ley faculta al ejecutante a adjudicarse el bien por el 50% del valor de tasación del mismo, esta circunstancia provoca en la mayoría de ocasiones que se pierda la propiedad de un inmueble a un precio muy inferior al tasado y que el resto de la deuda quede sin abonar, este sería el peor de los escenarios posibles pues el propietario quedaría sin inmueble y con la mitad de la deuda todavía pendiente de abonar abriéndose la posibilidad de embargar la nómina, la pensión u otros bienes del propietario.

Tratándose de un tema tan delicado y con tantos intereses en juego, desde este blog nuestro consejo es que ante una previsible situación de impago al banco se acuda al asesoramiento legal antes de recibir la notificación del Juzgado, aumentarán en gran número las posibilidades de salir con éxito del problema.

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